EDITORIAL
La EDAR y la protección del Medio Ambiente Local
Valdemoro,22 de noviembre de 2019
Con veinte votos favorables y cuatro abstenciones fue aprobada, en el pleno del pasado 31 de octubre, la propuesta de localización de la nueva estación depuradora de aguas residuales (EDAR). La alternativa escogida minimizará la incidencia de esta infraestructura sobre un entorno como el del arroyo de la Cañada que, a pesar de ser hoy un doloroso exponente de la degradación medioambiental, alberga una riqueza botánica y faunística que no admite discusión.
La propuesta es fruto de los trabajos y conversaciones desarrollados en estos últimos años en el seno del Consejo Asesor de Medio Ambiente y para la recuperación del arroyo de la Cañada, integrado por ayuntamiento, grupos políticos, Canal de Isabel II y Ecologistas en Acción.
Esta solución de consenso se convierte, por nuestra parte, en el colofón de una larga campaña para impedir la inicial -y muy desafortunada- planificación de la EDAR sobre suelos protegidos de El Espartal prevista en el Plan General de 2004. Para llegar hasta aquí, han sido necesarias incontables cartas, notas y artículos de prensa, marchas de protesta y quejas ante instituciones como el Defensor del Pueblo o el Comité de Peticiones de la Unión Europea, con viaje incluido a Bruselas. Indispensables fueron asimismo nuestras periódicas aportaciones al citado Consejo Asesor, con el primordial objetivo de que la ubicación de la EDAR causara el menor impacto posible al ecosistema.
La satisfacción es mayor, si cabe, al no ser nada fácil que la voz de las organizaciones ecologistas encuentre foros constructivos donde expresarse, defendiendo argumentos generalmente desatendidos y que en realidad suponen, cuando se estiman como es el caso, un claro beneficio para el conjunto de la ciudadanía y el patrimonio natural. Añádase a ello que el proceso deliberativo que ahora culmina representa una experiencia de práctica democrática de genuino valor y, en esta misma medida, un recomendable precedente para futuros escenarios.
La sesión plenaria quedó empañada, una vez más, por el representante popular, David Conde, que dio muestras de poca elegancia y menor tacto democrático a la hora de reconocer el compromiso y el mérito de esos otros participantes complementarios, mal que le pese, a los exclusivos criterios financieros -y técnicos- del Canal de Isabel II.