EDITORIAL
GESTIÓN DE RESIDUOS EN VALDEMORO: UN MODELO TRUCADO QUE ADEMÁS NO FUNCIONA
Valdemoro,4 de noviembre de 2026
Cuando en su informe económico-financiero de 2024, el artífice de la actual tasa de basuras, el concejal de Hacienda, José Javier Cuenca, declaraba no disponer de datos de años anteriores sobre la fracción orgánica —por haberse “implantado recientemente en el municipio”—, tomando 2023 como referencia de último ejercicio completo, decidió fijar un coste indiferenciado de 80 euros por tonelada para la mezcla de residuos.

Dejando de lado que la legislación ya obligaba a la separación de los residuos orgánicos desde julio de 2022, en aplicación de la Ley de residuos y suelos contaminados, la ciudadanía debe tener muy presente que hoy, cuando el Ayuntamiento cuenta ya con datos reales sobre recuperación de la fracción orgánica, esta se nos sigue cobrando a 80 euros en lugar de 23, como correspondería a cada tonelada de residuos debidamente separados.
Convendría que el mismo responsable que dos veces al mes utiliza su tribuna del Quinceval para practicar columnismo hooligan en torno a cuestiones de clave nacional, dedicara algo de su desbordante energía a atender los problemas de Valdemoro, entre los cuales ocupa lugar central corregir y mitigar el quebranto económico ocasionado a la ciudadanía por una deficiente gestión de los residuos urbanos.
Por su parte, la titular de Medio Ambiente ha aprovechado nuestra denuncia sobre la prolongada falta de contenedor marrón en ochenta puntos de la ciudad para recordar la conveniencia de reciclar bien porque “aparte de mejoras medioambientales evidentes, supone un ahorro económico”. Lo que no puntualizó a los medios es que con el ineficiente e interesado sistema que su Ayuntamiento aplica, la ciudadanía no va a beneficiarse de dicho ahorro económico por más concienciación y compromiso con el reciclaje que demuestre.
En efecto, la imposición de una tasa de basuras abusiva e injusta, combinada con la ausencia de incentivos económicos para promover y apuntalar una conducta responsable, está generando efectos muy negativos, como se advierte en una parte significativa de la población, que reacciona con desafección y rechazo a las campañas a favor del reciclaje lanzadas desde el Ayuntamiento. En el vigente modelo están excluidas, por ejemplo, necesarias bonificaciones por aportaciones al punto limpio u otras por compostaje doméstico o comunitario, tal y como han implantado otros municipios de nuestro entorno.
Desde el Gobierno municipal acaba de asegurarse que solo restan veinte puntos sin depósitos para la recogida de residuos orgánicos, una afirmación que nadie en ese ayuntamiento con mínimo conocimiento de la realidad de nuestros barrios sería capaz de sostener sin sonrojarse. Ni tan siquiera se guardan mínimas formas facilitando esta infraestructura esencial en número suficiente para evitar que el vecindario se vea obligado a mezclar sus biorresiduos por no encontrar los contenedores específicos a su alcance.