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SAPOS S.O.S.

 

Valdemoro,26 de abril de 2018

Ayer rescatamos alrededor de 300 renacuajos de sapo corredor concentrados en un pequeño charco. Probablemente en un par de tardes el agua se habría evaporado y, con ello, las opciones de estos anfibios. Los pusimos a salvo en un pequeño arroyo de agua limpia. 

Esta especie tiene una elevada mortandad larvaria precisamente por la desecación prematura de las charcas temporales donde realizan las puestas. Aunque su desarrollo es rápido no siempre logran completarlo, produciéndose, en muchas ocasiones, una mortandad catastrófica. 

Muchas amenazas se ciernen sobre los anfibios. A la pérdida de su hábitat se suman los efectos del calentamiento global, la contaminación y afecciones infecciosas como la letal triquidiomicosis. Lagos, charcas, acequias y fuentes, que tiempo atrás presentaban abundantes poblaciones de ranas y sapos, van desapareciendo paulatinamente. 

Nuestra pequeña operación de “salvamento” ha contado con una invitada de excepción: una chova piquirroja. Tampoco le marchan -lo que se dice bien- las cosas a este interesante córvido.